Yoga en las escuelas… ¡ya!

Chica joven haciendo yoga

Hace pocos días he leído una noticia que me ha ilusionado enormemente. El gobierno del estado de Karnataka, en la India, ha decidido que la práctica del yoga sea obligatoria para todos los niños de primaria y secundaria.

Los cínicos no le darán importancia, hasta se reirán. Dirán que el yoga es a la India lo que el fútbol o el baloncesto a cualquier país occidental. Y al hacerlo ignorarán que tras esa decisión hay un profundo proceso de transformación del sistema educativo.

No intentaré revisar nuestra educación en su conjunto. Sólo mis limitaciones de espacio superan mi falta de conocimientos sobre metodología docente. Lo mejor que puedo hacer es recomendar, a quien no lo conozca, que vea algún vídeo de Ken Robinson. En cambio, sí me siento legitimado para reivindicar un cambio concreto. La educación física no puede seguir como está. Si comparamos cómo entran los niños al sistema escolar y cómo salen de él, el balance es terrible.

Si comparamos cómo entran los niños al sistema escolar y cómo salen de él, el balance es terrible

¿Han observado alguna vez la magnífica postura que tienen los niños pequeños? Se sientan en cualquier posición con la espalda recta, flexionan las rodillas para coger un objeto del suelo, dejan que la cabeza guíe el movimiento del resto del cuerpo… Así es como llega un niño de tres o cuatro años al cole.

Niñas con buena postura

Tras diez o quince años de “educación física”, la mayor parte de personas no sabe correr, a veces ni caminar. Muchos no saben respirar bien, tienen una postura pésima y sufren dolores de espalda. Por ir a lo más básico, casi nadie sabe sentarse en una silla o levantarse de ella. O siquiera descansar bien.

¿Queremos cambiar el mundo? ¡Por supuesto! ¡Hagámoslo! Desde dentro de cada uno. Enseñemos yoga en las escuelas. Enseñemos a usar bien el cuerpo. Y no solo eso. También a meditar. A observar. A esperar. Enseñemos a estar solos y tranquilos. A vivir la vida de forma plena conociéndonos mejor. Evidentemente, esto es algo mucho más amplio que el reduccionista término “educación física”. Dejo a los expertos el decidir cómo denominarlo.

Es obvio que este cambio debe superar muchos obstáculos. Cito dos. Una barrera sería consensuar los contenidos en un país en el que cada gobierno entrante se siente legitimado para realizar una reforma educativa. Otro sería fomentar la introspección, la reflexión interna, la meditación… en un país en el que los principales referentes sociales luchan por ser el centro de la atención y por decir la barbaridad más grande, sin pensar en las consecuencias.

Aún así, debemos luchar por ello. Dejemos el potro y el pino-puente tranquilos, y centrémonos en formar grandes personas.

Dejemos el potro y el pino-puente tranquilos

Para cerrar, me permito sugerirles la lectura del libro “El arte de la quietud”, de Pico Iyer.

 


Publicado originalmente en el diario Levante el 28 de diciembre de 2014.

  1. […] Si tuviese que recomendar algo, sugeriría empezar suave y estar atento a cómo responde el cuerpo, desarrollando la introspección. De hecho, recomendaría empezar con el yoga. […]

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  2. […] y fomenta la desconexión con el propio ser aunque precisamente se vista de lo contrario. En mi último post planteaba la necesidad de cambiar radicalmente la educación física en las escuelas incorporando […]

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