Tendencias, predicciones y un deseo

El cambio es parte necesaria de cualquier sistema vivo... ¡pero no abusemos!

Pitonisa prediciendo el futuro de forma parecida a establecer tendencias

El comienzo de cada año es la época predilecta para que toda agencia de innovación y marketing que se precie le quite el polvo a la bola de cristal, lance los dados y dé a conocer sus predicciones para el año entrante. Ya sea como informes de tendencias, visiones de futuro, estudios de prospectiva o cosas parecidas, afloran centenares de oráculos sobre lo que sucederá a continuación.

El ejemplo más consolidado de tendencias lo ofrece la moda.

Colorful Fabric Samples Background

Nos guste o no, la mayoría de nosotros nos hemos acostumbrado a vivir bajo dictados periódicos.

No podemos comprarnos la ropa que nos apetezca en cualquier momento.

No señor.

Tenemos que elegir de entre lo que hay disponible.

Temporada tras temporada se establecen nuevos colores, estilos y materiales que lo impregnan todo, desde la alta costura hasta las tiendas baratas de barrio obrero.

Pues bien, al igual que la ropa, aunque de una forma menos explícita, la totalidad de aparatos, sistemas y aplicaciones que las empresas van lanzando sigue un plan prefijado.

Todo aparato, sistema y aplicación que sale al mercado siguen un plan prefijado.

La aparente condena de las tendencias

Así, si todo es premeditado y se debe a la presión ejercida por grandes empresas y grupos de interés…

¿Qué libertad nos queda?

¿Estamos condenados a seguir un camino único, cautivos del destino?

¡Pues no! (Esta es mi parte favorita, en la que se re-equilibra el universo).

Por mucho que un fabricante o toda una industria defienda un nuevo producto, el mundo actual es tan complejo que no se puede asegurar que será un éxito.

A veces los consumidores no lo aceptamos, a veces la legislación es demasiado restrictiva, a veces hay intereses enfrentados que bloquean el desarrollo de una buena idea…

¿Ejemplos?

  • La generación doméstica masiva de energía renovable (entorpecida por legislación e intereses corporativos).
  • La popularización de los coches eléctricos (lo mismo, unido a dificultades relacionadas con la recarga y a las prestaciones todavía limitadas de baterías).
  • La visión de que haya una impresora 3D en cada hogar, como sucede con los ordenadores (sigue habiendo una barrera en el manejo para usuarios poco avanzados técnicamente).
  • El estallido de medidores de actividad física (la gente los compra y deja de usarlos a los seis meses por término medio).

La lista es ilimitada.

Todo son grandes ideas que están en las predicciones, año tras año, pero que no llegan a suceder.

Una reflexión final

Mi último pensamiento es más bien un deseo:

Desacelerar el cambio.

Vivimos en una época en la que existe una fascinación por lo último y mejor. Esto alimenta la voraz máquina de la industria y pone una tensión muy grande en los consumidores. El cambio es bueno, pero a un ritmo que podamos asumir. Vamos a una velocidad muy superior a la que somos capaces de manejar.

 


Publicado originalmente (con adaptaciones) en el diario Levante el 17 de enero de 2015.

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